Fórmulas y recetas, antiguas y modernas, para (casi) todo.

Abonos y fertilizantes.

 


 


   

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                                                                                                                                    —Para las plantas en tiestos.                                                                                      

El cultivo de plantas en tiestos relativamente pequeños no es posible sin recurrir a los abonos químicos, a fin de compensar el empobrecimiento de la poca tierra de que dispone la planta. Al transplantarlas, se ven comprimidas las raíces entre las paredes del tiesto y la masa terrosa. Estas raíces, que en plena tierra se habrían extendido en busca de alimento a zonas nuevas aun no empobrecidas, han tenido, en cambio, que constreñirse y agotar los recursos de su restringido ambiente:

—Un buen abono para plantas de flores:                                                                      

Fosfato de amoníaco............5 partes

Nitrato de potasio...............9 partes

Nitrato de amoníaco............6 partes

Se espolvorea por la superficie de la tierra del tiesto y se riega con precaución.

Dosis. Para un tiesto de 10 cm. de diámetro, se suministran, 0,5 gr. de dicho abono; de 12 cm., 1 gr.; de 15 cm., 2 gr.; de 20 cm., 4 gr.; de 24 cm., 8 gr.

Periodicidad de las aplicaciones. Estará en razón directa con la rapidez de crecimiento de las plantas. En marzo y abril, puede darse cada quince días. Estas dosis se repiten lo menos dos veces al mes para las plantas de crecimiento rápido, como los geranios, la verbena, los ranúnculos, las rosas; mientras que para las plantas de crecimiento lento, como palmas, begonias, siemprevivas, etc., basta repetir el abono una vez cada dos meses.

Tratándose de jardines, se dan de 5 a 10 gr. de abono por metro cuadrado, según la calidad del terreno donde se desarrollan las plantas y la calidad de las mismas.

Observaciones. Estando destinados los abonos a nutrir las plantas por medio de las raíces, conviene tener cuidado de no salpicar con él las hojas, sobre las cuales podría ejercer una influencia perniciosa.

Si las plantas están enfermizas y enervadas, conviene añadir a la mezcla una pizca de sulfato de hierro.

—Para reavivar las plantas lánguidas.                                                                         

También es muy buena para reavivar las plantas lánguidas el agua alcanforada. Se pone alcanfor en polvo en un frasco lleno de agua, se agita fuertemente durante algunos minutos y se procede luego a regar la planta.

 

—Abono especial para los rosales (1).                                                                         

El mejor es el agua jabonada, siendo excelente la de la colada ordinaria, que contiene potasa, la cual vigoriza la planta y destruye los parásitos; se suministra dos o tres veces por semana en los meses de abril y mayo.

—Abono especial para los rosales (2).                                                                         

Mezclar 500 gr. de nitrato e sodio y 700 de cloruro de potasio con 800 de superfosfato de cal. En el mes de mayo, esparcir esta mezcla sobre el terreno donde se extienden las raíces de las rosas, y, si el tiempo es seco, se riega en seguida y se repiten los riegos de vez en cuando. Da muy buenos resultados.

—Abono especial para los rosales (3).                                                                         

Se echa hollín en un saco viejo y se le sumerge en una tina de agua durante algunos días. Se remueve un poco la tierra en torno a los rosales, cavando un pequeño hoyo al pie de los mismos en el que se vierte el agua anterior hasta llenarlo. Empezando tal tratamiento al comienzo de la vegetación, las hojas de los rosales adquirirán un bonito color verde cargado y los renuevos serán robustos y darán hermosas flores.

—Abono para árboles frutales.                                                                                    

Los abonos se incorporan a las capas superficiales del terreno cerca de un mes antes del brote de los árboles, distribuyéndolos por todo el área presumiblemente ocupada por las raíces.

Mezclar íntimamente con la tierra en el momento de la plantación del frutal la siguiente mezcla por planta:

Fosfato potásico...................45 gr.

Nitrato................................18 gr.

Sulfato amónico....................37 gr.

Son muy convenientes los riegos con solución muy diluida de sulfato de hierro del comercio.

—Abono para bulbos.                                                                                                  

Ciertas flores se cultivan en interior, en recipientes de cristal que mantienen el bulbo en contacto con el agua contenida en éstos. Para acelerar la floración, añadir a este agua unas gotas de la composición siguiente:

Disolver a fuego suave en 1/2 litro de agua, 100 gramos de nitrato de potasa, 32 gramos de azotato de sosa y 16 gramos de carbonato de potasa. Después añadir 35 gramos de azúcar.

—Abono universal (1)                                                                                                  

500 gramos de nitrato de potasa,                          

1.000 gramos de sulfato amónico,

5.000 gramos de superfosfato de cal,

500 gramos de sulfato de potasa.

—Abono universal (2)                                                                                                  

Proveerse de 100 Kg. de orujo de vino. Preparar la mezcla siguiente:

4 Kg. de escorias de desfosforización, 2 Kg. de cal, 2 Kg. de silvinita, 1 Kg. de sulfato amónico.

Colocar una capa de unos 20 centímetros del orujo del vino, espolvorear con la mezcla anterior y regar ligeramente. Recubrir con tierra y dejar fermentar.

—Abono universal (3)                                                                                                  

 2 Kg. de sulfato de potasa, 2 Kg. de nitrato de potasa, 500 gramos de nitrato amónico, 500 gramos de sulfato amónico.

Este preparado se utiliza mezclado con mil veces su peso en agua.

Añadir el agua en el momento de usar.

—Preparación del estiércol como fertilizante.                                                              

Los excrementos de los animales son uno de los fertilizantes más ricos en elementos nitrogenados, fósforo y potasio.

Para acelerar la descomposición se colocan, en el lugar donde se almacena, lombrices de tierra. Conviene regar de cuando en cuando el estiércol para mantenerlo húmedo. Esto se puede utilizar como abono al cabo de seis meses.

—Fertilizante de hollín.                                                                                              

1° l00 partes de cal, 24partes de potasa, 13 partes de azotato amónico y 4 de anhidro fosfórico (hollín de leña).

2° 40 partes de cal, 24 partes de azotato amónico, 4 partes de anhidro fosfórico y 1 parte de potasa (hollín de carbón mineral).

Mezclar con yeso y luego regar con agua a razón de 25 litros por hectárea.

—Para cultivar champiñones.                                                                                      

Colocar en un lugar seco y sin luz una caja de unos 50 centímetros de lado. Echar una capa de tierra vegetal de unos 5 centímetros sobre ésta, otra capa de estiércol de unos 10 centímetros. Regar ligeramente con agua salitrosa muy diluida y sucesivamente recubrir con capas alternativas de tierra y estiércol hasta llenar la caja. Sobre la última capa de estiércol, cubrir ésta con micelio y sobre éste echar capa de estiércol. Regar de cuando en cuando para favorecer la fermentación. Al cabo de 2 semanas aparecen unos filamentos blancos de donde saldrán los champiñones. 4 semanas después ya se pueden recolectar, cortando los tallos por su base, sin arrancarlos para evitar destruir la base filamentosa.

Este cultivo puede durar unos 3 meses, luego hay que renovarlo.