Alimentación para enfermos.
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—Alimento compuesto.
La siguiente composición en polvo, contiene varios elementos necesarios para la nutrición, siendo además un buen reconstituyente para los convalecientes:
Dextrina................96,00 Hipofosfito de hierro...........0,60
Albúmina seca...........2,00 » de cal............0,50
Pepsina...................0,40 » de sosa..........0,50
—Harina lacteada.
Azúcar en polvo.............715 Harina de maíz.....................130
Harina de lentejas..........150 Cacao desengrasado, polvo........250
Harina de avena.............150 Fosfato tricálcico....................15
Vainillina........................0,50 Glicerofosfato de cal................15
Alcohol........................C.S.
Disuélvase la vainillina en el alcohol, mézclese íntimamente con el azúcar, déjese secar y añádanse las demás sustancias
—Decocción alimenticia.
Una decocción vegetal muy conveniente para los enfermos y para los niños débiles, enfermizos, poco desarrollados, atacados de dispepsia, etc., es la que indicamos a continuación.
Se toma una cucharada de cada una de las materias siguientes: trigo, avena, centeno, cebada, salvado y maíz. Se pone todo en dos litros de agua y se hierve durante tres horas, reponiendo el agua que se evapore. Se deja enfriar y se pasa por un tamiz fino; se obtiene así un líquido amarillento, fluido y de sabor muy agradable.
Esta bebida se suministra a la dosis de tres o cuatro vasos por día, sola o mezclada con un poco de leche. Se puede aromatizar con unas gotas de kirsch, ron u otro licor, según el gusto del enfermo. En verano se prepara esta decocción dos veces al día, a causa de la facilidad con que fermenta.
El análisis ha demostrado que la decocción que se acaba de mencionar es riquísima en los mejores elementos. Tiene además, sobre tantos y tantos compuestos similares, la ventaja de su fácil preparación y de la pureza de sus componentes, que están al abrigo de toda falsificación. Es tanto más recomendable cuanto que tiene buen sabor y no es indigesta como el aceite de hígado de bacalao, las preparaciones yodadas, los vinos, jarabes, etc.
—Decocción de trigo y legumbres.
Indicada para los enfermos del estómago, en casos de disturbios gástricos, y para los niños.
Un preparado de excelentes condiciones es el que se hace con unos 30 gr. de cada una de las sustancias siguientes: trigo, cebada mondada, maíz, judías, guisantes y lentejas. Se hierve todo ello durante unas tres horas con 3 litros de agua, se añaden, además, 5 gr. de sal y se completa con agua hasta 3 litros.
—Caldo vegetal (1).
Se ponen en 2 litros de agua una cucharada de cada una de las siguientes sustancias: trigo, avena, centeno, salvado, maíz, y se hacen hervir durante tres horas, reponiendo el agua que se evapora. Se deja enfriar y se pasa por un tamiz fino. Se obtiene así un líquido amarillento poco espeso y de sabor bastante agradable.
Sólo queda administrar la bebida a la dosis de tres o cuatro vasos al día, pura o mezclada con un poco de leche. Puede también aromatizarse con un poco de kirsch, ron u otro licor, según el gusto del enfermo. En el verano, este caldo debe ser preparado dos veces al día, a causa de su facilidad de fermentación.
—Caldo vegetal (2).
Se hierven las materias siguientes, y después se filtra:
Zanahoria...............700 gr. Cebolletas frescas......................60 gr.
Perejil......................60 gr. Cebolletas asadas....................200 gr.
Apio…………………..60 gr. Clavo..........................................6 gotas
Chirivía...................100 gr.
—Té de buey.
Es un caldo muy bueno para levantar las fuerzas de un enfermo. Se cortan en pedacitos 500 gr. de carne magra, bien limpia de huesos y de tendones y sin poner agua se introducen en un recipiente a propósito de metal de cierre hermético, o bien en una botella de vidrio grueso con un tapón bien cerrado por una ligadura en cruz. Se pone el recipiente al baño maría en una cacerola con agua fría. La botella se envolverá en un lienzo. Después de hervir dos horas se retira el poco jugo producido pasándolo por un colador.
—Caldo en menos de una hora.
Se cortan en trocitos del tamaño de una avellana 250 gr. de ternera y se ponen en una cacerola con un litro de agua y una cucharada de arroz; cuando se haya reducido el líquido a medio litro se retirará del fuego la cacerola y se comprimirá todo ello dentro de un colador. De este modo se tendrá un caldo excelente de pronta preparación para enfermos.
—Enema alimenticio (1).
En ciertas enfermedades, es imposible hacer ingerir alimentos al enfermo, y en este caso se recurre al empleo de lavativas alimenticias, dos veces al día, según la tolerancia.
Será bueno hacer preceder el enema alimenticio de una abundante lavativa intestinal, con dos litros de agua tibia hervida, que se inyectará lentamente.
El líquido inyectable alimenticio está constituido, generalmente, por leche hervida (250 gr.), a la cual se mezclan 600 gr. de azúcar y dos yemas de huevo, con 5 gramos de sal.
—Enema alimenticio (2).
En un recipiente a propósito, se baten vigorosamente, durante cinco minutos, cinco yemas de huevo con 150 gr. de caldo y dos cucharaditas de sal; luego se añaden 20 gr. de vino generoso. Esta mezcla debe ser empleada tibia, diluyéndola, si es necesario, con agua, pero de manera que no se pase de un total de 250 gr.; se inyecta lentamente, teniendo acostado al enfermo.
—Carne cruda para enfermos.
Muy útil para enfermos extenuados. Se pica carne de buey tierna y magra después de haber separado las membranas, tendones, etc., y se pasa por tamiz; con esta pulpa se preparan albondiguillas, que se suministran al enfermo, sea con caldo, ya simplemente con un poco de sal. Sin embargo, el olor y el sabor de la carne cruda desagradan a muchos individuos, en cuyo caso se condimentará con aceite, vinagre, sal y pimienta.
—Se puede preparar la carne destinada a los enfermos, de esta manera.
Carne cruda...............250 Almendras amargas.......................5
Almendras dulces..........75 Azúcar.....................................80
Se trituran las almendras, mondadas, con el azúcar y la carne en un mortero, hasta que se forme una pasta homogénea, que, si se quiere, se puede pasar por tamiz.
—En caso de querer reducir la carne a emulsión.
Se toman las proporciones siguientes:
Carne cruda................50 Almendras amargas.......................1
Almendras dulces..........15 Azúcar.....................................16
Se tritura todo en un mortero, añadiendo gradualmente la cantidad de agua deseada; después se pasa el total por un tamiz. La adición de una o dos yemas de huevo hace la emulsión más gustosa y nutritiva.
—Cuando no se pueda administrar carne a un enfermo, por defecto de digestión.
Se transforma la albúmina de la carne en peptonas, productos solubles similares a los que se formarían en el estómago por digestión normal de aquel alimento.
Las peptonas se preparan haciendo digerir en baño maría durante doce o catorce horas, a la temperatura de 40-45º C., un kilogramo de carne sin grasa ni tendones y finamente triturada, con 5 litros de agua que contenga 4% de ácido clorhídrico y pepsina pura; luego se añade carbonato sódico hasta que se manifieste reacción alcalina (esto es, hasta que un papel de tornasol rojo, tocado con una gota de líquido, vire al color azul); se filtra y se evapora el líquido.
—Leche analéptica de Thodanter.
Es una gelatina de fucus usada en Islandia:
Leche de vacas............................................1 litro
Carragaheen o liquen de Islandia.......................5 gr.
Azúcar blanco............................................50 gr.
Canela...................................................1,5 gr.
Esta última puede suprimirse.
Hiérvase durante diez minutos y se filtra, exprimiendo a través de una tela. Una vez fría es una bebida bastante agradable.
—El «müesli».
Se llama así en Suiza un alimento dietético inventado por el doctor Bircher-Beuner, a base de frutas, pero esencialmente de manzanas. Este alimento dietético es una especie de ensalada de fruta, con la diferencia de que no es servida al final de la comida como se hace habitualmente con la fruta, sino al principio, como plato esencial. Hay, efectivamente, en su estudiada composición, un valor alimenticio y curativo grandísimo, y merece ser genera1mente adoptado. Para prepararlo, se pone a macerar la noche anterior una cucharada llena de copos de avena en tres cucharadas de agua. Doce horas después, se mezclan la avena macerada con una cucharada de leche condensada (o con una cucharada de leche normal y una de miel), el jugo de medio limón y una manzana grande, o dos o tres pequeñas enjugadas, primero con un paño limpio, después raspadas, con piel, corazón y semillas. A medida que se raspe la manzana, se mezcla bien con los demás ingredientes, para que no se ennegrezca por la acción del aire. Esta mezcla se espolvorea con una cucharada de nuez, avellana o almendra raspada y se sirve apenas preparada. Se puede dar, en la comida de la mañana o de la tarde a los niños, a partir del segundo año de edad, a los pacientes de disturbios del metabolismo y a todos aquellos que desean conservar su salud.
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