Blanquear y colorear.
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—Cómo reavivar los colores en una alfombra.
Basta mojar las alfombras con agua que contenga una cucharada de amoníaco por litro; repasar con una esponja empapada en agua pura.
—Teñir cortinas.
Si en vez de blancas se quiere que las cortinas resulten coloreadas, se emplea almidón de teñir, preparado del modo siguiente: Se remojan 500 gr. de cola blanca, durante doce horas, en agua, de modo que resulte una jalea espesa, que se disuelve en agua hirviendo, agregando unos 9 a 10 Kg. de blanco de España y más agua hasta que tome consistencia lechosa. Este almidón se colorea a voluntad con los pigmentos que siguen:
Un poco de azul de Prusia y bermellón, en la proporción de 2 a 1, dan un tono lila claro; tierra sombra cruda y un poco de negro de humo, dan gris; bermellón y minio, en la proporción de 3 a 1, dan rosa pálido; añil y bermellón, dan tono lavanda; amarillo cromo y una pizca de ocre, dan amarillo limón; amarillo India y tierra de Siena tostada, en la proporción de 2 a 1, dan tono gamuza.
Cuando la cortina se ha de teñir, no se le echa añil al almidón, sino que se emplea agua ligeramente teñida con café para cortinas de color crudo; con té para un tono más fuerte, o con azafrán para color amarillo. Con un cocimiento de palo de Campeche se da a las cortinas un color rosa muy delicado.
—Coloración de los encajes blancos.
Si se quiere dar un ligero color marfil, o también crudo, se sumergen en una infusión ligerísima de té, o en agua y café, o también en agua a la que se hayan añadido algunas gotas de tintura de yodo.
—Colorantes para licores.
Azul: Tintura de girasol o de violetas. 
Carmín: Acedera disuelta en un poco de agua.
Amarillo: Azafrán.
Verde: Mezclar los colorantes amarillo y azul.
Rojo: -16 gramos de cochinilla, 1 gramo de alumbre y 250 Cl. de agua hirviendo.
-30 gramos de madera de sándalo macerados en 1 litro de alcohol.
-375 gramos de aserrín de fernambuco a remojo en 1 litro de alcohol.
Todos estos preparados hay que filtrarlos al cabo de 48 horas y luego utilizar el líquido resultante como colorante del licor.
Violeta: Mezclar 2 partes de rojo con 1 parte de azul.
Todos estos colorantes son inocuos. El color del licor se obtiene añadiendo la cantidad de preparado según el tono o la intensidad deseados.
—Dorado de objetos de cobre.
Mezclar 8 partes de carbonato de cal y 1 parte de azufre.
Después de bien desengrasado el objeto de cobre que se quiere dorar. Frotar con un paño untado con la mezcla anterior.
—Procedimiento para colorear la plata.
La plata adquiere un hermoso color rojo sumergiendo el objeto de plata en una solución caliente y concentrada de cloruro de cobre. Cuando está seca se limpia con alcohol y se le prende fuego.
—Procedimiento para colorear el bronce.
Hervir los objetos que se quiere broncear durante 15 minutos en una solución de 500 gramos de acetato de cobre en polvo, 475 gramos de sal amoníaco, 160 Cl. de vinagre fuerte y 2 litros de agua.
—Se obtienen todos los tonos del bronce con el siguiente preparado.
4 partes de alcohol, 2 partes de jabón blando, 2 partes de agua y 1 parte de aceite de ricino.
Extender con un pincel una capa de esta mezcla y dejar durante 24 horas. Secar con serrín caliente y luego recubrir con un barniz incoloro.
—Para broncear armas y otros objetos de hierro.
Las armas y otros objetos de hierro o acero se broncean frotándolos fuertemente con cloruro de antimonio fundido. Hay que repetir varias veces la operación, calentando ligeramente el objeto.
—Procedimiento para dorar la plata.
Mezclar en un vaso de cristal 1 parte de azogue y 1 parte de agua fuerte. Cuando se ha disuelto el azogue se le añaden 5 partes de agua y se calienta. Mojando la plata ésta adquiere color de oro.
—Teñido de madera.
Primero blanqueamos la madera impregnándola con una solución de 1 litro de agua, 250 gramos de cloruro de cal y 30 gramos de carbonato de sosa cristalizada. Luego lavar con agua con un poco de bisulfito sódico.
Lijar las maderas duras en el sentido de la fibra, las maderas blandas en sentido contrario.
El tinte propiamente dicho se obtiene diluyendo pintura al óleo en una mezcla de aceite de linaza y de esencia de trementina.
—Tinte caoba para madera.
Hervir durante 25 minutos, 100 gramos de madera del Brasil, 100 gramos de bija y 100 gramos de granza.
Aparte, desleír 150 gramos de potasa en 1/2 litro de agua. Mezclar los dos preparados y filtrar. Después añadir 200 Cl. de alcohol.
—Tinte haya o palisandro para madera.
a) Hervir en 2 litros de agua, 130 gramos de palo campeche y 10 gramos de alumbre en polvo.
b) Dejar macerar durante 3 días 125 gramos de limaduras de hierro, 15 gramos de sal en 100 Cl. de vinagre. Filtrar los dos preparados y pasar sobre la madera una capa con el preparado a). Dejar secar y luego pasar una capa con el preparado b). Repetir la operación hasta obtener el tono deseado.
—Tinte de ruezno de nueces.
El ruezno es riquísimo en tanino y se oscurece en contacto con el aire. Da tintes oscuros, solidísimos, que se aplican con pincel sobre las maderas blancas, para darles el aspecto del nogal. Para prepararlos, se recogen los rueznos cuando están bien maduros y se desprenden fácilmente, se llena un recipiente y se cubren de agua. Pueden conservarse un año. Para hacer el tinte, se toman rueznos frescos o conservados en agua, se hierven en agua durante dos horas en dosis de 150 a 200 gr. por litro. Se emplea frío.
—Coloración del cuero.
El ruezno, «pardo de nueces» o tintura de nogal del comercio, sirve para teñir el cuero oscuro.
—La corteza fresca de aliso también tiñe el cuero.
Se maceran 10 gr. en 100 gr. de agua durante unos doce días. Se aplica una o más veces, según la intensidad del tinte, sobre el cuero bien limpio, dejando secar cada vez.
—Tintura negra para objetos de piel.
El siguiente procedimiento sirve para regenerar el color negro, deteriorado por el uso o por el tiempo, en lo objetos de piel, tales como bolsas, monederos, estuches, etc.: Se disuelven 50 gr. de extracto de campeche en un litro de agua y se cuecen en el líquido 50 gr. de sulfato de hierro disueltos en poca agua y 50 de aceite de linaza. Se aplica una capa de esta mezcla y se deja secar. La superficie de cuero queda negro mate.
—Para ennegrecer el calzado amarillo ya usado y deteriorado.
Se alcanza mejor resultado con la siguiente tintura: En 100 gr. de alcohol desnaturalizado se deslíen 75 de negro de anilina y 25 de pardo Bismarck; se añade un litro de aceite de anilina y se calienta la mezcla a baño maría hasta la casi disolución de los colores, puesto que no es posible conseguirlo totalmente. Se aplica en capa tenue con una esponja o con un cepillo suave, y se deja secar en la estufa o, mejor, al sol.
—Negro de zapateros (1).
Extracto de campeche...............................................2,5 Kg.
Agua.........................................................................30 Kg.
Potasa......................................................................0,2 Kg.
Se hierven hasta completa disolución y se añade;
Hierro en polvo..........................................................0,5 Kg.
Cromato rojo de potasa...............................................0,4 Kg.
—Negro de zapateros (2).
Agua..................110 partes Extracto de campeche..........2 partes
Bórax....................4 partes Cromato de potasa.............1,5 partes
Goma laca............12 partes Amoniaco............................1 parte
Se han de obtener por lo menos 125 partes de solución; si no llega, se completarán con agua.
—Tinte castaño para cuero.
Se maceran cortezas de abeto o de aliso en diez veces su volumen de agua destilada; se agita hasta obtener un macerado de color intenso y en este líquido se empapa el cuero, secándolo después; la operación se repite varias veces.
—Otra forma de colorear el cuero.
Se suspende el cuero, bien tenso, en un cuarto donde se queme paja húmeda u otra materia que produzca mucho humo. El cuero toma de este modo una coloración sólida, que varía desde el amarillo claro hasta el pardo dorado.
—Estuco blanco para cuero.
Se hinchan, durante un día, 10 partes de cola de pescado y 6 de goma arábiga en 54 de agua; después se calienta todo, y a la cola formada se agregan 2 partes de vinagre y 18 de creta precipitada agitando hasta completo enfriamiento y, si es necesario, añadiendo agua para que se pueda aplicar con facilidad.
—Teñido de pieles blancas.
Disolver en frío:
a) 500 Cl. de agua, 500 Cl. de alcohol metílico, 100 gramos de amidol y 40 gramos de carbonato de potasa.
Disolver en caliente:
b) 1.000 Cl. de agua y 50 gramos de bicromato de potasa.
Mezclar los preparados a) y b) en el momento de usarlos y aplicar con un pincel sobre la piel extendida sobre una tabla. Dejar secar 1/2 hora. Enjuagar y lustrar con una esponja embebida con aceite de almendras.
—Teñido de espigas o penachos para jarrones.
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as cimas, espigas o penachos secos de colores vivos, que se emplean para adornar jarrones, combinados con plumas y flores artificiales, se tiñen muy bien con colores de anilina, después de haberlos blanqueado con gas sulfuroso o con sal de acederas. Se recolectan los penachos antes que estén maduros, para que no se caigan los granos o las flores al desecarse.
—Coloración artificial de las flores.
Por imbibición capilar. Se sumerge el extremo del pedúnculo de la flor, recién cortado, en el baño de color. Por capilaridad el agua asciende a lo largo del tallo, y al cabo de algunas horas la materia colorante habrá penetrado ya en los pétalos; la orilla extrema de éstos es la que primero empieza a colorearse ligeramente; luego, poco a poco, la coloración invade toda la flor. Parece ser que la materia colorante se transforma primero en un leucoderivado y que después se oxida en los pétalos. La ausencia de coloración en las partes de la planta que están fuera del contacto del aire, confirma la hipótesis enunciada. La coloración no se produce nunca sumergiendo toda la flor en el baño, y mucho menos haciendo actuar el color directamente sobre los pétalos. Es preciso que la absorción se realice del modo indicado, esto es, por capilaridad, y, mejor, por inyección, como se hace para teñir la madera.
—La coloración verde.
Se obtiene con el verde brillante: el color violeta se comunica con el violeta de metilo (de anilina); para el tono rosa, se emplea el rojo de anilina llamado fucsina. Estas materias colorantes se emplean en solución más o menos diluida, según la entonación que se quiera obtener. La solución acuosa se filtra y, si es preciso, se añade un poco de alcohol para facilitar la disolución de la materia colorante.
—Las violetas de Parma.
Adquieren un tono rojo, sumergiendo su tallo media hora en agua saturada de sal, a la cual se añade una pequeña cantidad de salitre.
—Las violetas.
Sumergidas en petróleo y lavadas con agua tibia, se ponen amarillas; el color adquirido es muy brillante, y las flores conservan toda su frescura y aroma.
—Una rosa roja.
Enteramente abierta, expuesta a los vapores del azufre inflamado, se vuelve amarilla, pero recobra su color en cinco o seis horas si se tiene el pedúnculo sumergido en agua pura. Cuando se desee regenerar rápidamente su color, se puede sumergir en ácido sulfúrico diluido. Del mismo modo pueden decolorarse las violetas, etc.
—Variaciones de color de las flores por medios químicos.
Sumérjanse las flores en ácido nítrico diluido, sosteniéndolas por el pedúnculo; al instante se retiran y se dejan gotear hasta que la modificación se haya producido; báñense entonces en agua pura y se lavan hasta que haya desaparecido el exceso de ácido; luego se suspenden para que se sequen. Así se comunican a las flores las siguientes coloraciones:
Flores blancas..................Coloración amarillo de limón.
Flores rojas......................Coloración anaranjada.
Flores violeta....................Coloración encarnada.
Flores azules.....................Coloración rojo carmesí
Flores amarillas…………………..Coloración amarillo más vivo o verde.
—Variaciones de color de las flores con una solución de potasa.
O de sosa se obtienen estas otras modificaciones en los colores:
Flores rojas.......................Coloración violeta vinosa.
Flores azules.....................Coloración amarilla intensa, anaranjada o verde.
Flores amarillas..................Coloración anaranjada o un ligero cambio nada más.
—Variaciones de color de las flores con el amoníaco.
Vertiendo amoníaco en un plato y cubriéndolo con un cono de papel abierto por el vértice, si se colocan flores en la abertura, se consiguen las siguientes variaciones de color: las flores violeta, azules y purpúreas se vuelven verdes; las escarlata, negras; las blancas, amarillas, etc. Bellísimos efectos se obtienen con flores policromadas. Las de fucsia, blancas y rojas, se vuelven amarillas, azules y verdes. Las flores que hayan experimentado semejantes cambios de coloración, lo conservan algunas horas, estando sumergidas en agua pura. Después, recobran poco a poco el color primitivo.
—Variaciones de color de las flores con ceniza del tabaco.
Tocando los pétalos rojos del malvavisco y del pelargonio con la ceniza caliente del tabaco se obtienen manchas azules o verdes que dan a estas flores un aspecto muy extraño. Se obtienen manchas verdes con rosas, hortensias, tréboles, violetas, salvia pratense, pervinca, etc.; manchas azules, con la malva, el pelargonio, etc. Las flores amarillas no se alteran; las rosas blancas adquieren un bello color amarillo, Las hojas coloradas se comportan de diversas maneras.
—Puede transformarse de un modo muy extraño el pelargonio.
Fijándolo por el pedúnculo, con cera en el fondo de un vaso invertido sobre un plato que contenga un poco de amoníaco, después de haber producido manchas azules en los pétalos, tocándolos, como se ha dicho, con la ceniza del cigarro. El amoníaco volverá azul toda la flor, mientras que los puntos azulados por el tabaco adquirirán un hermoso color amarillo, A la media hora, la flor presentará un extraño aspecto. Algunos puntos habrán quedado rojos y el resto será azul con manchas regulares amarillas, y todo con un matiz aterciopelado de bellísimo efecto.
—Variaciones de color de las flores con éter.
Se vierte en un vaso un poco de éter, al que se mezcla un décimo en volumen aproximadamente, de amoníaco; en esta mezcla se sumergen las flores. Muchas de las flores naturalmente coloreadas en rojo y en violeta adquieren instantáneamente una coloración verde muy intensa (rosas coloradas o rosadas, el clavel rojo, el geranio rosa, la campánula azul, el heliotropo, el miosotis, el tomillo, etc.). Las flores blancas viran al amarillo; las amarillas no se alteran, las rojas acarminadas adquieren un hermoso negro.
Los más originales efectos, se observan en las flores de colores mezclados: las fucsias blancas y rojas se transforman en amarillas, azules y verdes. Las flores que han sido objeto de la operación conservan su nuevo color durante algunas horas, teniéndolas en agua fresca; luego acaban por recobrar su entonación primitiva.
—Coloración verde-azul del cobre (1).
Se obtiene pintando el metal, previamente limpio, con una solución de 1 parte de sal amoníaco y 3 de bicarbonato de amonio en 24 de agua fría. Si se quiere obtener una pátina más densa, se emplea, en lugar del agua fría, un mucílago espeso de tragacanto, en el cual se disuelven las sales en caliente. La pátina se empieza a depositar al cabo de unos quince minutos, y al cabo de seis u ocho horas ha alcanzado ya un hermoso color verde azulado.
—Coloración verde-azul del cobre (2).
Disuélvanse 5 gr. de sulfuro de potasio en 100 de agua; introdujese el objeto de cobre en esta solución, enjuagase con agua pura y se deja secar. El color depende de la duración del baño.
—Coloración verde-azul del cobre (3).
Aplicase con un .pincel este líquido:
Vinagre fuerte...........................25 partes
Sal de acederas...........................1 parte
Cloruro amónico..........................4 partes
—Coloración negra del cobre (1).
Cloruro de antimonio..............................15 gr.
Alcohol................................................125 gr.
Ácido alcohólico...................................C. S. para disolver.
Se sumergen los objetos de cobre, bien limpios, en la solución, durante unos cuarenta y cinco minutos, y después se lavan (depósito de antimonio).
—Coloración negra del cobre (2).
Se sumergen los objetos de cobre, bien limpios, en la solución siguiente:
Ácido arsenioso...................2 Ácido sulfúrico..............................1
Ácido clorhídrico.................4 Agua..........................................24
(Depósito de arsénico.)
—Coloración negra del cobre (3).
Se sumergen los objetos de cobre, bien limpios, en ácido nítrico, y luego se calientan al rojo subido (depósito de óxido de cobre).
—Coloración negra del cobre (4).
Se sumergen los objetos en una solución de un sulfuro alcalino, durante algunas horas.
—Coloración pardo-chocolate del cobre.
Se disuelve, en un cuarto de litro de agua hirviente, una cucharada de acetato de cobre cristalizado, y en medio litro de agua, un fragmento de sal amoníaco (cloruro amónico), del grosor de una nuez. Se reúnen las dos soluciones y se les añade un cuarto de litro de vinagre; se hierve el total y se filtra. Se toma un vaso de esta solución, y antes de usarlo se le agrega una cucharada de sulfuro de amonio. El objeto de cobre que se trate de pavonar ha de estar completamente limpio y brillante. Se aplica la solución con un pincel y se deja secar en una estufa. Para que el líquido oxidante se adhiera al metal, se une a aquél un excipiente que lo retenga, por ejemplo, el rojo de París, en polvo. Debe hacerse la aplicación de una manera homogénea y el secado conviene que sea lento. Al dar una nueva aplicación, es necesario tener cuidado de que la anterior, ya seca, se redisuelva por completo, pues de otra manera se producirían manchas. Después de la sexta o séptima aplicación, se puede lavar con agua caliente y secar. Se calienta entonces lentamente la pieza, hasta que haya alcanzado el tono deseado; si éste no es bastante oscuro, se darán nuevas aplicaciones se calentará otra vez.
—Coloración parda del cobre.
Se sumergen los objetos de cobre, limpios por la acción del ácido nítrico, en una solución de cloruro de hierro.
—Coloración verde oliva del cobre.
Se baña la pieza en una solución de hierro y arsénico en ácido clorhídrico. Se limpia en seguida con un bruñidor de plomo y se cubre en caliente con el siguiente barniz:
Barniz de alcohol............................1
Goma laca......................................1
Ocre amarillo.................................1
—Coloración gris azulada del cobre.
Se suspenden los objetos dentro de la siguiente solución, casi hirviente:
Sulfuro sódico.................................1
Agua.............................................12
Sulfuro de antimonio........................1
Se retiran apenas alcanzada la coloración necesaria; luego se lavan con agua y se dejan secar.
—Coloración con tinte bronceado del cobre.
Se estaña el objeto de cobre rojo, hirviéndolo con limaduras de estaño y una lechada poco espesa de tártaro. Se lava, se seca y se calienta moderadamente hasta obtener un buen tinte.
—Coloración blanca del cobre (1).
Para dar al cobre una pátina blanca como la plata, se disuelven en un vaso esmaltado 46 gr. de crémor tártaro y 4 de tártaro emético en un litro de agua caliente, añadiéndole 50 de ácido clorhídrico, 125 de cinc en polvo y 30 de antimonio.
Se lleva el total a la ebullición y se sumergen en el líquido los objetos de cobre que se quieran blanquear. A la media hora se retiran y aparecen cubiertos de un bello barniz blanco brillante, sólido y duradero.
—Coloración blanca del cobre (2).
Se sumerge el cobre, bien limpio, en una solución acuosa de nitrato de plata; cuando la precipitación de la plata sea completa, se seca el objeto con papel de filtro. Después se frota con la mezcla siguiente:
Agua................................1 Cloruro de sodio.....................3
Tartrato de potasa.............3 Alumbre................................2
El blanco de la plata aparece bien pronto. Resulta todavía más brillante frotando con un trozo de piel.
—Decoración policroma del cobre.
Se extiende sobre el objeto una solución compuesta de:
Acetato o cloruro amónico..............30 Crémor tártaro....................10
Acetato de cobre...........................10 Sal común...........................10
Ácido acético diluido.....................100
Se deja secar de veinticuatro a cuarenta y ocho horas a la temperatura ordinaria. La superficie del metal se cubre de una gran variedad de tintes. Frotando con un cepillo las partes verdes, embebidas en cloruro amónico; adquirirán un tinte azul, y en cambio las tratadas con acetato aparecerán más oscuras.
—Coloración de tintes irisados del cobre.
Acetato de plomo...................20
Hiposulfito de sosa..................60
Agua....................................100
Caliéntese a la ebullición, sumérjanse los objetos, retírense cuando tengan el tinte deseado y cúbranse con un barniz.
Sucesivamente, se obtienen el gris violeta, el castaño, el rojo y el azul.
—Materias blanqueadoras.
-Jabón.
-Cenizas de leña. De gran poder detergente.
-Carbonato de sosa. Reemplaza a las cenizas de leña.
-Lejías. Mezclas activas de carbonato de sosa o de potasa, silicato de sosa, jabón, sosa cáustica o perborato sódico.
-Sal de acedera (ácido oxálico). Limpia las manchas de robín y de tinta.
-Añil. Da más blancura a la ropa.
—Si se quiere obtener una rosa blanca.
Basta exponer durante algunos instantes una rosa común a los vapores del azufre, que se quema sobre un platillo.
—Si se quiere obtener una rosa blanca en la planta.
Regándola con soluciones salinas, se obtienen variaciones del color de las flores, pero los resultados no son perfectos. Con hidrato de cal (cal apagada), la mayor parte de las flores se vuelven verdes; con los ácidos orgánicos toman color rojo oscuro, y con el sulfato de hierro, color azul.
—Blanqueo de la lana.
Una cucharada de bórax por litro de agua blanquea la lana e impide que se encoja.
—Azufrado de la lana para blanquearla.
Esta operación se hace en una caja grande de madera sin rendijas ni agujeros, o en una cuba abierta por su parte superior. Los tejidos de lana bien lavados como anteriormente se indica se ponen, todavía húmedos, sobre travesaños de madera dispuestos en el interior de la caja o de la cuba. Un tiesto puesto en el fondo sirve para quemar el azufre. Se cubre el recipiente con una tapa sobre la que se extiende un lienzo mojado.
—Blanqueo de la lana con perborato de sosa.
Con este procedimiento se obtiene un blanco fijo, mientras que con el azufre el blanqueo que se consigue es poco duradero. Se tienen sumergidas las piezas en solución de perborato a 40 o 50 gr. por litro de agua, hasta que hayan adquirido la blancura deseada, del amarillo pálido al blanco absoluto, pasando por el color de paja blanca. Los mejores detersivos del comercio para el género de punto y las franelas son justamente a base de perborato de sosa, blanqueador e inocuo.
—Para hacer más activo el baño para blanquear la lana.
Pueden agregársele algunas gotas de amoníaco (1 gr. por litro).
—Blanqueo de la lana con agua oxigenada.
Se empleará agua oxigenada de 12 volúmenes y se compondrá el baño con:
Agua oxigenada................10 litros
Agua común.....................15 litros
Amoníaco........................10 litros
Temperatura: unos 25 grados. Duración de la inmersión: cuatro horas por término medio. Aclarar con agua tibia.
—Para el blanqueo de toda clase de objetos orgánicos.
Para blanquear cerdas, plumas, huesos, marfil, paja, hilo, algodón, seda, lana, etc., se adiciona una pequeña cantidad de agua oxigenada en el agua donde se sumergirán los objetos y después se dejarán secar al sol.