Conservar.
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—Para conservar los instrumentos quirúrgicos y otros semejantes.
Se mantienen bañados en una solución acuosa que contenga 1,5% de bórax, 3% de ácido fénico y 2 % de formaldehído.
—Conservación de los instrumentos de acero.
La inmersión de los instrumentos de acero en una solución alcalina al 2%, por ejemplo, de bicarbonato de sosa, o de carbonato de sosa, o de borato de sosa (bórax), o aun de benzoato de sosa, los preserva de la herrumbre.
—Conservar los objetos de acero
Se conservan entre polvos de esteatita o de talco.
—Conservación de las acuarelas.
Las acuarelas bajan rápidamente de tono expuestas a la luz. Se ha comprobado que la luz no tiene acción sobre los colores cuando ha atravesado antes una materia fluorescente. El sulfato de quinina, por ejemplo, es una sustancia de esta naturaleza; pero, como aplicado directamente alteraría los colores, se distribuye sobre el cristal que protege la pintura (por la cara externa) o sobre los vidrios de la habitación donde aquéllas se hallen. Siendo incolora la solución, no es visible.
—Conservación del agua oxigenada (1).
Se puede conservar durante dos meses adicionándole un poco de éter o un gramo de naftalina por litro.
—Conservación del agua oxigenada (2).
Para conservar el agua oxigenada algunas semanas en un sitio fresco y oscuro será suficiente añadirle el 2% de alcohol.
—Conservación del agua oxigenada (3).
Otra manera de conservar el agua oxigenada. Todavía se obtienen mejores resultados que con el alcohol, el ácido sulfúrico, etc., añadiendo por litro 10 gr. de sal común.
—Conservación de los mostos.
Si se añade a los mostos una pequeña cantidad de agua oxigenada se conservan perfectamente.
—Conservación del caldo (1).
La conservación del caldo de un día para otro, en el hogar, resulta bastante difícil, aun teniéndolo en lugares fresquísimos, donde contrae mal olor, cuando no se agria también.
En parte se consigue el propósito haciéndolo hervir varias veces durante el tiempo que se quiere conservar, por lo menos dos al día, por la noche antes de ponerlo al fresco, y a la mañana siguiente, muy temprano.
—Conservación del caldo (2).
Se puede conservar mucho tiempo el caldo con el sistema Appert.: se pone en botellas y se meten éstas en una caldera llena de agua fría que se calienta hasta ebullición, continuándola una media hora. Los tapones de las botellas se habrán esterilizado y asegurado con una ligadura en cruz.
—Conservación del caldo (3).
Se consigue más sencillamente conservarlo poniendo en el caldo un pedazo de carbón vegetal bien 1avado y bien seco.
—Conservación del caldo (4).
Disolver en el caldo 2 gr. por litro de bicarbonato de sosa. Se tendrá cuidado de eliminar, después, toda la espuma que se forme cuando se caliente de nuevo.
—Conservación de la leche.
Durante el verano permanece la leche inalterable si se tiene la precaución de adicionarle un 2% de agua oxigenada.
—Para conservar las flores para herbarios, sin que se alteren sus colores (1).
Se colocan entre dos hojas de papel blanco absorbente (sin cola), extendiéndolas con todo el cuidado posible. Se ponen entonces las hojas entre dos ladrillos de tierra refractaria y se llevan a una estufa, o al horno, de modo que suba su temperatura hasta 60-70º C. Después se dejan por espacio de dos o tres horas, renovando el papel de cuando en cuando. La desecación será así completa y las flores conservarán muy bien sus tintes naturales; hasta las blancas conservarán su aspecto y no amarillearán, como acostumbra suceder.
—Para conservar las flores para herbarios, sin que se alteren sus colores (2).
Es también útil el empleo de una solución de ácido oxálico, para conservar los colores naturales de las flores que se quieran desecar.
—Para conservar las flores para herbarios, sin que se alteren sus colores (3).
Se disuelven:
Goma sandáraca........................40 gr. Alcanfor.......................5 gr.
Goma almáciga..........................15 gr. Alcohol......................250 gr.
Repartiendo uniformemente este barniz sobre las flores y hojas que se trate de conservar, se defienden del Con tacto del aire, por lo cual se conservan con su natural aspecto, sin alterarse sus colores ni marchitarse.
—Conservación en el agua de las flores frescas.
Los tallos y las hojas de las flores en contacto con el agua de los floreros fermentan al cabo de poco tiempo, y las materias fermentadas forman una masa viscosa y pútrida, mientras que las flores, a las que ya no llega agua a través de los vasos capilares obstruidos, se marchitan rápidamente. Téngase, pues, cuidado de cambiar el agua cada mañana, especialmente en el verano, recortando un pedacito, con un corte limpio, a cada pedúnculo, a fin de poner los poros abiertos del tallo en contacto con el agua que lo nutre. Una rama de hiedra añadido a las flores retarda la descomposición.
—Conservación en el agua de las flores frescas, con los antisépticos.
Para retardar el fenómeno de la fermentación se acostumbra añadir desinfectante al agua: carbón de leña en polvo, alcanfor, sal, carbonato de sosa, sal de amoníaco. Puede ponerse también en el agua del búcaro un comprimido de aspirina, que se disuelve lentamente descomponiéndose en ácidos salicílico y acético, dotados de propiedades antisépticas y que impiden, por lo tanto, el desarrollo de los microorganismos, sin ser tóxicos para las plantas.
—Conservación de los arreos y arneses.
Extender simplemente en su superficie una capa de grasa no es bastante para su conservación. Un sencillo lavado y secado los deja duros y rígidos. El mejor modo de conservarlos consiste en limpiarlos con un trapo o una esponja húmeda, hasta que la humedad haya suavizado el cuero; entonces se frota con una mezcla de sebo y de aceite, que se funde exponiendo el objeto al fuego. De esta manera se obtiene una buena resistencia a la lluvia y a la humedad y una conservación perfecta.
Antes de guardarlos, cuando deban dejarse largo tiempo en reposo, se les aplica una capa de esencia de trementina mediante una franela.
—Grasa para la conservación de arreos y arneses (1).
Jabón........................2 partes Potasa...........................1 parte
Azúcar.......................2 partes Aceite de nabina...........20 partes
Disuélvanse las materias sólidas en agua e incorpórese el aceite, calentando, a la solución, hasta obtener una masa homogénea.
—Grasa para la conservación de arreos y arneses (2). ![]()
Resina...........................................10 partes
Esencia de trementina......................3 partes
Manteca de cerdo o sebo................30 partes
Fúndase todo junto.
—Conservar el revestimiento de mimbre de las garrafas.
La humedad de las bodegas deteriora fácilmente el revestimiento de mimbre de las garrafas y de los botellones. Se conservan sumergidos durante dos a cinco días en una solución de sulfato de cobre: un kilo gramo por 25 litros de agua.
Es mejor dar preferencia a las garrafas de revestimiento metálico
—Conservación de la goma elástica.
Para evitar que los objetos de goma se endurezcan, se ponen de medio a tres minutos (según su magnitud) en parafina calentada a 100 grados centígrados, de modo que toda la parafina adherente se pueda luego escurrir. La goma absorbe sólo el 2 o 3 por ciento de parafina y se hace tan resistente a la acción del aire y de la luz, que jamás pierde ya su elasticidad.
—Para conservar la elasticidad de las arandelas de goma elástica.
Las arandelas que forman el cierre hermético de algunas botellas de cerveza, gaseosa o botes herméticos, se sumergen las arandelas de cuando en cuando, un instante, en agua con un poco de amoníaco. Es necesario, además, tener la precaución de no guardar las botellas y los botes en un ambiente demasiado frío. Por el método indicado se puede también devolver a la goma elástica su primitiva blandura, caso de haberse endurecido.
—Conservación de la goma.
Se conserva muy bien la goma en recipientes opacos llenos de agua hervida, con un 1,8 por ciento de glicerina y un 1,8 por ciento de alcohol.
—Conservación del engrudo de almidón (1).
Cuando el engrudo está tibio aún, se le añade trementina en proporción de un vaso por cada 2 litros de engrudo. Así preparado, se conserva por largo tiempo sin alteración.
—Conservación del engrudo de almidón (2).
También puede mezclársele, durante la cocción, algunos pedazos de alcanfor; de este modo, se obtiene un engrudo de larga duración.
—Conservación del engrudo de almidón (3).
Idéntico efecto se logrará empleando algunas gotas de esencia de clavo, o bien de creosota.
—Conservación de los espejos.
En los sitios húmedos, los espejos se cubren fácilmente de manchas y algunas veces se estropea la capa reflectora. Puede prolongarse la duración de esta capa protegiéndola con
el siguiente barniz:
Betún de Judea........................30 gr.
Cera blanca..............................30 gr.
Esencia de trementina...............60 gr.
Fundir a fuego lento, en una vasija de barro, betún y cera y echar poco a poco la esencia removiendo. Aplicar este barniz aun tibio con un pincel plano y fino en capa uniforme.
—Conservación de cuerdas y redes.
Preparar un baño compuesto de:
20 partes de agua, 2 partes de cloruro de manganeso y 1 parte de carbonato de cal.
Disolver primero el cloruro de manganeso y luego añadir el carbonato de cal. Sumergir en este baño las cuerdas o redes, dejándolas a remojo durante 2 ó 3 horas. Enjuagar con agua clara y dejar secar.
—Limas usadas.
Cuando las limas viejas no muerden debido a la usura se lavan con agua caliente mezclada con un poco de potasa. Secar y sumergir en ácido nítrico.
Frotar sobre un paño y dejar que el ácido corroa el fondo de las estrías durante varias horas. Lavar con agua frotando con cepillo duro. Secar para evitar la oxidación.
—Conservación de pieles de pelo.
Para evitar su deterioro, espolvorearlas con cualquiera de los productos siguientes: Alcanfor, naftalina, pelitre, pimienta, flores de espliego, hojas secas de menta o tetracloruro de carbono.
También se pueden conservar espolvoreando, extendidas sobre una mesa, con ácido bórico. Dejar en contacto 12 horas, y cepillar en el sentido natural del pelo.
—Para mantener las brochas suaves.
Tenerlas sumergidas en 3 partes de esencia de trementina y 1 de aceite de linaza.
—Si las cerdas de un pincel se han encorvado.
Pueden enderezarse frotándolas varias veces con aceite de linaza tibio.
—Conservación de las esencias.
Para prevenir las alteraciones, y especialmente la resinificación, mezclar la esencia, apenas salida del comercio, con alcohol purísimo en la proporción del 10 al 29%, y guardarla en recipientes de vidrio coloreado y bien tapados.
—Conservación del aceite en botellas.
Basta poner en la superficie del aceite algunas gotas de alcohol y cerrar con una vejiga o pergamino, teniendo luego la botella siempre en posición vertical. El alcohol, por ser más ligero, flota en la superficie del aceite y lo preserva del contacto del aire, cuyo oxígeno lo enranciaría.
—Conservación del caucho.
Para que los objetos de caucho no se endurezcan con el tiempo y no se rompan, deben tenerse al abrigo del aire y de la luz; por ejemplo, en un recipiente opaco lleno de agua hervida con 1,8% de glicerina y 1,8% de alcohol. Se pueden tener en una caja donde se ponga también un frasco destapado de petróleo, cuyos vapores emitidos sirven para conservar los objetos guardados. El agua con amoníaco con que se lavan los objetos de caucho, impide que se agrieten. Los enemigos de la conservación del caucho son las grasas, tanto animales como vegetales. Es preciso que no se pongan en contacto, porque primero se hincha, pierde solidez, y luego se ablanda y se disuelve en parte.
—Conservación de los cestos que protegen las damajuanas, botellas, etc.
Se sumergen unos cinco días en una solución de 4 Kg. de sulfato de cobre en 100 litros de agua.
—Para proteger esta clase de cestos del ataque de los insectos.
Se aconseja que se sumerjan en una solución al 5% de cloruro de cinc industrial.
—Conservación de la orina para examinar.
Cuando la orina que debe examinarse es de una sola emisión, lo más sencillo, siempre que sea posible, será practicar este examen inmediatamente. De lo contrario y si debemos, cosa habitual en un examen químico, estudiar la orina de las 24 horas, precisa asegurar su conservación. Podemos retardar mucho la aparición de bacterias vertiendo previamente un antiséptico en el frasco destinado a recoger la orina; es, en efecto, más fácil retardar el desarrollo de gérmenes que suspender una pululación ya comenzada. Recubierta de una capa de tolueno, la orina se conserva durante 4 ó 5 días sin alterarse. Según Derrien y Font el tolueno es preferible para la orina con glucosa, el cianuro de mercurio para las demás; en el recipiente destinado a recoger la orina de 24 horas se pondrán 5 c. c. de una solución de cianuro de mercurio al 1 por 50.
—Conservación de las cuerdas.
Expuestas a la humedad, se pudren y estropean. Para hacerlas más resistentes se hacen macerar en una solución concentrada de alumbre.
—Conservación del cuerno.
Se desengrasa sumergiéndolo en bencina. Después de seco, se le pasa por encima una solución de parafina, naftalina o bencina. Se frota con un trapo de lana.
—Conservación del cuero.
Se conserva la suavidad del cuero impregnándolo de vez en cuando con un poco de lanolina o de vaselina.
—Para que conserve el cuero su flexibilidad.
Se frota con una mezcla de:
Sebo fundido...................10
Aceite de oliva..................1
la cual resulta superior al aceite de pescado, que ordinariamente se emplea para tal objeto.
—Sillones de cuero.
Para dejarlos como nuevos cuando están estropeados y descoloridos se frotan con una muñeca empapada en la mezcla siguiente: cera amarilla, 50 gr.; esencia de trementina, 120 gr., a las que se añaden una solución de jabón en agua destilada al 5% y un poco de tinte de nogal.