Fórmulas y recetas, antiguas y modernas, para (casi) todo.

Cuidados de las plantas.

 


 

 


 

 Más información sobre este tema en nuestro Blog.        

Share                                                                                                                              

—Enfermedades de los árboles frutales.                                                                      

Muchas enfermedades atacan las raíces. La mayor parte de ellas se manifiestan por el color amarillo que toman las hojas de la planta enferma. Para combatir estas enfermedades, se cava alrededor de la planta en un área de uno a dos metros cuadrados y se riega con la siguiente solución:

Sulfato de hierro en  polvo..........1 gr.          Agua....................80 gr.

Alumbre de roca.........................1 gr.         Sal común..............3 gr.

Durante el primer día se riega dos veces, y al día siguiente sólo una. Esta composición da vigor a las raíces sanas, destruye las malas y restablece las que estén algo enfermas. Se puede emplear en general para todos los frutales proporcionando la dosis a la magnitud de la planta.

—Tratamientos anticriptogámicos.                                                                              

La lepra del melocotonero y otros frutales, que se manifiesta por medio de vejigas, arrollamiento y caída de las hojas, se combate con aspersiones de, caldo bordelés formado con 3 % de cal y 4 % de sulfato de cobre en agua.

Las enfermedades más frecuentes, producidas por parásitos criptogámicos en los perales, manzanos y cerezos, se combaten con soluciones del 10 al 25 % de sulfato ferroso. Estas aplicaciones curativas se realizarán con aparatos de aspersión y convendrá que sean precedidas de enérgicos raspados, hechos con cepillos o guantes adecuados..

Las aspersiones se harán en días despejados y calientes, con el objeto de que la mezcla se adhiera perfectamente y quede seca sobre las plantas tratadas.

—Líquenes.                                                                                                                

Recubren con frecuencia el tronco de los frutales, e interceptando los rayos del sol impiden los efectos benéficos de éste sobre la corteza al mismo tiempo que proporcionan asilo a toda clase de insectos. Deberán, por consiguiente, ser destruidos antes de que se practique el encalado del tronco. Con este objeto se hará el rascado durante el reposo vegetativo del frutal, o sea en los meses de noviembre a marzo.

Después de una lluvia abundante se rascará la corteza con un cuchillo no afilado y se recogerán los líquenes destacados, junto con los trozos de corteza, y se quemarán para destruir toda clase de huevos, larvas, etc. A continuación se embadurnará el tronco con una solución de 6 Kg. de sulfato de hierro en 100 litros de agua, a la cual se añadirán al mismo tiempo que se agita, 3 Kg. de cal viva grasa, mojada de antemano en un poco de agua. Para enmascarar el color blanco de la cal se adicionará hollín.

—Hongos y musgo.                                                                                                      

Mezclar 3 partes de hollín y 1 parte de cal muerta. Desleír en agua hasta obtener una pasta espesa. Recubrir los troncos de los árboles frutales atacados por hongos y musgos y pronto desaparecen éstos.

—Contra el mildiu (1).                                                                                                 

a) 2 Kg. de sulfato de cobre, 2 Kg. de cal apagada (muerta), 100 litros de agua.

b) 2 Kg. de sulfato de cobre, 1 Kg. de carbonato de sosa, 100 litros de agua. Disolver el sulfato de cobre en 50 litros de agua y la cal o el carbonato en los otros 50 litros. Verter este último preparado en la solución cuprosa.

—Contra el mildiu (2).                                                                                                 

Disolver en agua tibia 1 Kg. de sulfato de cobre.

En frío añadir amoníaco 22° B disuelto en 3 litros de agua y mezclar.

Para pulverizar completar con 100 litros de agua.

—Para evitar daños en árboles sufridos por los roedores.                                             

Mezclar aceite de ballena con arcilla y pintar en tiempo seco hasta una altura de 50 centímetros, los troncos de los árboles. Esta simple operación los protegerá de ratas, conejos, liebres y otros roedores

—Para destruir cardos y ortigas.                                                                                 

Disolver, en 5 partes de agua, 1 parte de clorato de sosa y sosa cáustica. Regar por la mañana antes de que salga el sol. La cantidad de líquido necesaria para 100 metros cuadrados es de 1 hectolitro.

—Para eliminar las lombrices de los tiestos.                                                                
Viértase, mejor cuando la tierra esté algo reseca, una decocción de castañas de Indias peladas y cortadas en pedazos. La decocción se emplea fría. El efecto es inmediato: las lombrices salen a flor de tierra y mueren en pocos minutos.

—Para atenuar el efecto de las heladas primaverales en los árboles frutales.               
Se pulveriza sobre las ramas una mezcla de 1 litro de agua, 20 gramos de glicerina y 10 gramos de alcohol de quemar. 

—Masilla para árboles.                                                                                               
Después de la poda de grandes ramas y para proteger mejor el árbol, recubrir 2 días después de esta operación, las partes cortadas con una pasta, en caliente de pez negra y pez de Borgoña a partes iguales. 

 —Eliminar raíces.                                                                                                      
Para eliminar las raíces de los árboles cortados haremos, con un taladro, varios agujeros y verteremos una solución de 3 partes de agua y 1 parte de ácido sulfúrico. Al cabo de unos días tapar los agujeros con cal muerta. La raíz se pudre rápidamente y se deshace en la tierra.