Fórmulas y recetas, antiguas y modernas, para (casi) todo.

Desinfectar y esterilizar.


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—Ácido bórico.                                                                                                        

Se encuentra en el comercio, en estado sólido, en forma de escamas blancas y brillantes. Poco soluble en el agua fría, se disuelve rápidamente en la muy caliente. Es un antiséptico no enérgico; se emplea en solución llamada agua boricada, que se prepara generalmente en la proporción de 30 gr. por litro de agua hirviente: prácticamente, una cucharilla escasa de café en una taza de té.

—Elaboración de Cloro.                                                                                           

875 ml. de agua
125 ml. de hipoclorito de sodio líquido al 12%
Protéjase con mascarilla y guantes.
Poner en un recipiente de vidrio la mitad del agua y con ayuda de un embudo agregar lentamente el hipoclorito de sodio y, enseguida, el resto del agua. Dejar 30 segundos en reposo sin tapar. Pasado el tiempo se tapa y se agita moderadamente durante 1 minuto y destapamos para dejar escapar algún gas formado y se vuelve a tapar. Guardar en recipientes de vidrio con tapa y conservarlo en un lugar seco y fresco.

—Agua oxigenada.

El agua oxigenada es un desinfectante muy enérgico, completamente inofensivo.
Mezclada con agua hervida y templada se emplea con inmejorable resultado en la desinfección y lavado de toda clase de heridas, úlceras, erupciones, etc., y previene y cura las afecciones de la cara, boca, dientes, garganta, nariz y oídos.

—Desinfección de frutas y verduras.                                                                        

Toda clase de verduras y frutas destinadas a ser consumidas en crudo deben lavarse con agua potable a la cual se haya adicionado un 5% de agua oxigenada, porque de este modo se destruirán los microbios contenidos en aquéllas, causa frecuente de peligrosas enfermedades.

—Desinfección de cepillos.

En caso de enfermedad infecciosa, es necesario esterilizar los cepillos empleados por los enfermos, por el grave peligro de su contaminación con bacterias patógenas. Para ello no se puede acudir a la acción del calor por ebullición, puesto que los cepillos se alterarían; se ha de recurrir a las soluciones antisépticas en frío, tales como la siguiente: formol comercial, 40 partes; alcohol de 90°, 560; agua, 400. También se puede emplear el agua oxigenada al 5%, diluyendo la del comercio con su volumen de agua y dejándola actuar por espacio de una hora; así queda el cepillo, no sólo esterilizado sino también blanqueado.

—El uso del bicarbonato en la limpieza de los dientes y de la boca.                           

En la proporción de 10 gr. por vaso de agua, desinfecta perfectamente, limpia e impide la fermentación debida a la retención de sustancias alimenticias entre los dientes.

—Fumigación de locales insanos.

Mezclar 20 gramos de minio (deutóxido de plomo) con 30 gramos de sal común. Introducir en una botella con 3/4 litro de agua y luego con sumo cuidado añadir 15 gramos de ácido sulfúrico.
Tapar y agitar para lograr una mezcla homogénea.
Verter este líquido en platos distribuidos por el local a desinfectar. Los vapores de cloro que se desprenden, limpiarán de impurezas el recinto contaminado.

—Desinfección del agua de pozo.

Disolver en un cubo de agua 750 gramos de caolín, 250 gramos de sulfato de alúmina y 45 gramos de permanganato de potasa.
Verter en el agua del pozo y dejar re posar durante 4 ó 5 días. Esta dosis sirve para 5.000 litros de agua.

—Desinfección de pozos.

Para obtener su desinfección se coloca en la boca del pozo un vaso en el cual se ponen 50-100 gr. de bromo; éste se volatiliza, y sus vapores, mucho más pesados que el aire, caen lentamente hacia el fondo, bañando sus paredes y la superficie del agua. Las materias orgánicas contenidas en el pozo son así destruidas; además, el bromo, disolviéndose en el agua, se difunde por toda la masa del líquido. Este procedimiento da al agua de la cisterna un ligero sabor de bromo, que al fin acaba por desaparecer; pero es ineficaz en el caso de infección permanente debida a filtraciones de letrinas; en cambio, se aplica con éxito en las bodegas inundadas e infectas.

 —Fumigaciones desinfectantes.

El gas sulfuroso sólo tiene una débil acción química sobre la ropa blanca y los muebles, los cuales sufren muy poco, especialmente si se tiene cuidado de limpiarlos en seguida de la fumigación. Las fumigaciones tienen la ventaja de matar también los microorganismos que se encuentran en el agua, por la gran solubilidad del gas sulfuroso en este líquido.
Se obtiene gas sulfuroso haciendo quemar sobre chapas metálicas o recipientes de loza colocados en el hornillo azufre común en la proporción de 50 gr. por cada metro cúbico de ambiente. Debe dejarse actuar de seis a diez horas.

—Formación de gas sulfuroso.

Si se quiere obtener una lenta formación de gas sulfuroso sin el concurso del calor, puede hacerse uso de una mezcla de bisulfito de sosa y agua en la que se verterá un poco de ácido clorhídrico

—Mezcla desinfectante y desodorante.

Se echa en un vaso de agua una cucharada de:

Esencia de eucalipto...............20 gr.
Esencia de espliego.................10 gr.
Esencia de romero..................10 gr.
Formaldehído.........................10 gr.
Los vapores desprendidos desodoran y sanean el ambiente.

—Resorcina.

Procedimiento sencillo, cómodo y económico. Basta verter en una pequeña cacerola cierta cantidad de resorcina en polvo y calentarla lentamente en un infiernillo de alcohol. El polvo se funde y emite vapores algo acres, pero bastante bien tolerados hasta por los enfermos mismos. Si se calienta algo más de lo debido el producto, puede inflamarse, aunque sin peligro, pues bastará aislar el recipiente y, si se encendiese, taparlo con una tapadera o con un plato. La resorcina es un buen antiséptico, aunque menos eficaz que el fenol o el cresil. Son suficiente 4 a 5 gr. para una habitación de medianas dimensiones.

—Desinfección de establos.

El mejor medio de impedir la propagación de las infecciones epizoóticas consiste en rociar los establos con líquidos antisépticos mediante un pulverizador que pueda lanzarlos a distancias de 8 m. lo menos y hacerlos caer en forma de fina lluvia sobre cuanto se quiera desinfectar. Así el líquido penetra en todos los huecos y puede destruir todos los microorganismos específicos de la fiebre aftosa. La fórmula preferible para un líquido realmente antiséptico es la siguiente:

Sublimado corrosivo.....................5 gr.
Permanganato de potasio............15 gr.
Ácido salicílico...........................30 gr.
Agua........................................900 gr.
Es necesario observar que el sublimado corrosivo ha de ser primero completamente disuelto en alcohol o éter. El líquido así preparado se pulveriza en los locales infectados y sobre todos los utensilios empleados en la limpieza de los animales. Diluido en tres veces su volumen de agua, puede aplicarse sin temor a la boca, a las tetas, y a los pies de los animales enfermos, obteniéndose frecuentemente la curación completa en cuatro o cinco días, aunque la enfermedad se encuentre en pleno curso.

—Para la desinfección de los animales.

 Se usa eficazmente el timol, particular remedio contra el afta epizoótica.

—Los bebederos, dornajos y cubos.

 Se lavarán con un estropajo de estopa empapado en agua mezclada con 50 gr. de ácido sulfúrico por litro, se enjuagan con mucha agua y se dejan vacíos durante veinticuatro horas.

—Fumigaciones de cloro.

El siguiente procedimiento para producir gas cloro, es muy útil en ciertos casos para desinfectar habitaciones, ropas, cartas, etc.

Se prepara una mezcla de:
Sal.........................................4
Bióxido de manganeso...............1
Ácido sulfúrico.........................2
Se agita y se calienta. La operación ha de practicarse en platos de porcelana o de tierra vidriada, resistentes al calor.

—Otro medio muy sencillo y rápido para producir gas cloro.

Y que tiene la ventaja de no precisar la acción del calor, es el siguiente: se pone en un recipiente de vidrio o de tierra barnizada, bióxido de plomo (llamado óxido pulga), y se le agrega lentamente ácido clorhídrico, agitando de cuando en cuando. Las dosis son las siguientes:
Bióxido de plomo....................50 gr.
Ácido clorhídrico..................200 gr.
Se obtiene un desarrollo de cloro suficiente para la desinfección de tres habitaciones de mediana capacidad.

—Si se quiere un desarrollo lento de cloro.

 Se procede como en el caso anterior, pero diluyendo el ácido clorhídrico con un tercio de agua.

—Se puede provocar fácilmente el desarrollo de cloro en frío.

Se ponen en un vaso grande de vidrio o de barro:
Sal.............................................250 gr.
Bióxido de manganeso..................250 gr.
Ácido sulfúrico comercial.............100 gr.
Agua..........................................500 gr.

—Con gran facilidad se produce un desprendimiento intenso de cloro.

 Vertiendo con precaución 25 partes de ácido sulfúrico ordinario en una lechada de hipoclorito de cal, preparada desliendo 50 partes de esta droga en 500 de agua.

Para desinfectar y perfumar armarios y locales.                                                     

Verter sobre una chapa metálica muy caliente, aunque no al rojo, un poco de agua de Colonia que contenga 25% de tintura de benzol. La evaporación de esta mezcla es instantánea; los vapores que se difunden tienen una poderosa propiedad bactericida y al mismo tiempo esparcen un perfume muy agradable     

 Para desinfectar los botes de basura.                                                                   

Lávelos con una solución de ½ taza de amoniaco en 4 litros de agua. Ya secos y para evitar que se les forme moho y bacterias, espolvoree ¼ de taza de bórax en cada bote.

—Esterilización de pañitos, compresas, etc.                                                              

Se esterilizan en casa, a falta de aparatos especiales, hirviéndolos durante veinte minutos en agua, con un 10 % de carbonato de sosa y planchándolos con una plancha muy caliente.

—Esterilizar vasos, botellas, etc.                                                                             

Tres cucharaditas de bicarbonato en medio litro de agua constituye un óptimo detersivo para vasos, botellas y particularmente para todos los utensilios usados en la preparación de los alimentos de los niños. El agua bicarbonatada caliente los esteriliza perfectamente.

—Esterilización de los objetos de tocador (1).                                                          

Puede usarse la solución de lisoformo, al 5%, dejándolos en contacto seis horas (cepillos). Este tratamiento es suficiente para la destrucción de los estafilococos y de los bacilos de Eberth.

Esterilización de los objetos de tocador (2).                                                           

Formol comercial..................40 gr.

Alcohol de 90º.....................500 gr.

Agua..................................400 gr.

Esterilización de los objetos de tocador (3).                                                           

Agua oxigenada al 5%; contacto de una hora.

—Esterilización común.                                                                                           

El jugo de limón es un esterilizante sencillo y eficacísimo, tanto, que habitualmente debiera lavarse y bañarse, durante media hora, la verdura destinada a ser consumida cruda, con agua en la que se haya exprimido el jugo de un limón. En sustitución de este último, puede usarse el extracto de limón en polvo. Una cucharada de las de café en un litro de agua la esteriliza lo mismo que un limón grande.

Debe evitarse en el verano beber agua sola, aunque se tenga pura: el jugo de limón, o el extracto que se pueda tomar con la punta de un cuchillo, no sólo la purifica sino que la hace más refrescante y ligera, y además es un excelente preventivo contra las enfermedades causadas por el ácido úrico.