Se forman ordinariamente con un manojo de cuerdas viejas algo deshilachadas, introducidas en una mezcla de 20 partes de pez amarilla, 2 partes de trementina, 20 partes de colofonia y 2 partes de cera virgen. Se atan con trenzas de esparto y, hacia la empuñadura, con alambre. El extremo que ha de ser encendido, se peina en una longitud de unos 8 cm. y se sumerge en una mezcla de 6 partes de trementina, 4 partes de cera virgen y 1 parte de aceite de oliva. La empuñadura se forma con un revestimiento de 6 partes de pez negra, 2 partes de pez amarilla y 2 partes de polvo de ladrillo. Todas las antorchas se embadurnan completamente (antes de prepararles la mecha y la empuñadura) con lechada de cal o con yeso desleído en agua y algo de cola, o bien se cubren sencillamente de papel.
—Antorchas.
Mezclar 8 partes de perclorato de potasa, 2 partes de azufre y 1 parte de polvo de carbón vegetal con una solución saturada de goma laca en alcohol metílico. Sumergir varias veces para obtener una capa espesa palitos de madera hasta 3/4 de su largo y dejar secar. —Preparación de alcohol sólido. Esta especie de alcohol sólido presta excelentes servicios cuando se necesita tener fuego fuera de casa, en el campo, a pleno aire. Se vierten en cualquier recipiente 100 gr. de alcohol desnaturalizado con 30 gr. de jabón blanco seco, raspado. Se sumerge luego el recipiente en otro lleno de agua muy caliente, pero bien lejos del fuego y se remueve para activar la fusión, que se consigue a los diez minutos. Se vierte la mezcla en cajitas de lata como las de betún y se tapan luego. Se dispondrá así en cada una de un pequeño hornillo fácil de transportar y de encender.
—Alcohol sólido (otra fórmula).
—Encendedores.
En 15 partes de colofonia fundida se incorporan 85 partes de aserrín de madera y se hacen con la mezcla unos palitos que sirven para encender el fuego de las estufas, de las chimeneas, etc.
—Briquetas de aserrín.
Mezclar 8 partes de aserrín, 2 partes de tierra gredosa y 2 partes de papeles viejos disueltos en agua.
—Yesca.
La yesca se extrae del agárico de encina. Este hongo crece en el tronco de encinas, hayas, abedules, fresnos o tilos, en forma de herradura. Cuando aún está tierno se coge y se le quita la corteza. La carne se corta a tiras y se alisa, golpeándola sobre una madera. Se deja secar.
La piedra de chispa, es una variedad de cuarzo gris que se rompe golpeándola con un martillo y se obtienen pedazos de forma concoidea.
Golpeando un pedazo de acero con el pedernal, se obtienen chispas que encienden la yesca.
Para que la yesca prenda fácilmente. Remojarla en una solución de nitrato de potasa o de azotato de plomo. Comprimirla y dejar secar al aire.
—Iluminación por aceite El aceite de colza, en el que se haya disuelto un pedacito de alcanfor, produce una luz más brillante que la del aceite de oliva. —Llama fuliginosa. Para evitar que las luces de aceite humeen, esto es, produzcan una llama fuliginosa, basta disolver preventivamente en el aceite un pedacito de alcanfor, que la práctica enseñará a proporcionar con la cantidad de aceite empleado.
—Iluminación por alcohol. Se puede hacer luminosa la llama de alcohol desnaturalizado —cuando se emplea en una lámpara común de petróleo, en sustitución de éste— carburándolo. Un medio práctico y económico de carburación consiste en disolver en el alcohol desnaturalizado el 30% de naftalina.