Fórmulas y recetas, antiguas y modernas, para (casi) todo.

Preservar.

 

 

Share

 

 Más información sobre este tema en nuestro Blog. 

—Para hacer inviolables las cartas de correo.                                                              

Se hace extremadamente difícil abrir una carta sin dejar señales de violación mediante el siguiente procedimiento: Se cierra el sobre con una solución a partes iguales de clara de huevo y agua y se pasa por encima una plancha medianamente caliente. Este sistema resiste los medios acostumbrados y pone a los indiscretos en un aprieto, dada la coloración que toma fácilmente la albúmina cuando es calentada con precaución.

—Cierre de seguridad para las cartas.                                                                           

Un buen cierre de seguridad para las cartas se obtiene empleando como materia adhesiva, en sustitución de la goma, una solución de óxido de cobre en amoníaco. Este líquido, de un bellísimo color azul, disuelve superficialmente la celulosa del papel, por lo cual, dejando secar un poco las dos partes que se han de poner en contacto, después de haberlas bañado con tal solución, y comprimiéndolas en seguida, se obtiene un pegado perfecto, que resiste al vapor de agua. Sirve también con éxito una solución de silicato de sosa y de potasa (vidrio soluble).

 

—Evitar la rancidez del aceite.                                                                                  

Hay diversos modos de quitar el sabor rancio al aceite:

1º. Añadir 300 gr. de magnesia calcinada por cada 10 litros de aceite rancio; agitar de 10 a 15 minutos dos veces por día durante una semana; dejar depositar la magnesia y filtrar.

2º. Añadir 120 gr. de carbón de leña pulverizado en grueso por litro de aceite rancio. Agitar a menudo y filtrar al tercer día.

 

3º. Mezclar a partes iguales aceite rancio y agua caliente a 40 grados. Agitar varias veces, de 15 a 20 minutos cada una y dejar reposar cuarenta y ocho horas. El agua se carga con todas las impurezas. Sólo queda decantar.

                                                                                                                                      

—Para evitar la oxidación del acero (1).                                                                      

Se encierran en un armario que contenga una botella provista de un embudo de vidrio en el cual se ponen algunos pedazos de cloruro cálcico anhidro. Mientras éstos no hayan caído en delicuescencia al fondo de la botella, el aire del armario conservará tal sequedad que la oxidación del acero será imposible.

—Para evitar la oxidación del acero (2).                                                                      

Es recomendable untarlos con la mezcla siguiente: Prepárese una solución de una parte de aceite de parafina en 200 de bencina y en ella se sumergen los instrumentos secados con aire caliente, y se mueven para que el líquido los penetre por todos lados. Después se dejan secar en ambiente seco. En vez de 200 p. de bencina se puede emplear igual cantidad de tetracloruro de carbono.

—Para evitar la oxidación del acero (3).                                                                      

Embadúrnense con una ligera capa de petróleo o de vaselina.

—Para preservar las herramientas de la herrumbre (1).                                                 

Se disuelven 45 gr. de alcanfor en 450-500 de manteca de cerdo, se espuma el líquido caliente y se le agregan 500 de grafito (plombagina), mezclando bien. Se engrasan abundantemente los utensilios con esta mezcla, se dejan así veinticuatro horas y se frotan con un trapo.

—Para preservar las herramientas de la herrumbre (2).                                                

Se untan las partes que se han de preservar con una mezcla de 20 p. de petróleo y una de parafina; al día siguiente se frotan con un trapo de lana bien seco.

—Para preservar las herramientas de la herrumbre (3).                                                 

Se cubren los objetos (armas de caza, etc.) con una débil capa de vaselina. Si la pieza no ha de sufrir rozamientos, se unta con 1000 p. de éter de petróleo y 5 de parafina.

—Para preservar las herramientas de la herrumbre (4).                                                 

La composición siguiente daría resultados mejores que las composiciones a base de grasas, vaselina, etc.: ácido gálico, 1; cloruro de hierro, 2; cloruro de antimonio, 2; agua, 4.

—Para preservar las herramientas de la herrumbre (5).                                                 

Se funden 3 gr. de azufre en 20 gr. de esencia de trementina; se pasa una ligera capa de esta solución sobre los objetos o bien se sumergen éstos en el líquido, dejándolos secar después. Se calientan luego con una lámpara de alcohol o de gas, hasta obtener un pavonado negro brillante de buen aspecto.

 

—Para preservar los objetos de acero de la oxidación (1).                                             

Se sumergen de cuando en cuando en soluciones diluidas de carbonato de sodio, o bien se mantienen en formol al 40%.

—Para preservar los objetos de acero de la oxidación (2).                                             

Según experimentos con relojes de níquel, lancetas, bisturís, agujas de acero para jeringuillas de inyección, etc., todo enteramente nuevo y brillante, resulta que estos objetos pueden conservarse durante largo tiempo en las siguientes soluciones:

a) Benzoato sódico al 2 % en alcohol.

b) Borato sódico, 10; alcohol de 65º,  50.

c) Alcohol de 95º

d) Agua destilada (hervida).

 —Protección de la madera (1).                                                                                    

Preparar una solución concentrada de potasa o de sosa en agua. Aplicar en caliente esta solución sobre la madera con una brocha gruesa. Preparar una solución de óxido de hierro o de plomo en ácido piroleñoso y mojar la madera 12 horas después de aplicada la lejía cáustica anterior.

—Protección de la madera (2).                                                                                     

También se evita la putrefacción de la madera, lavándola con una solución piroleñosa de plomo y 12 horas más tarde, lavar con una solución caliente de 750 gramos de alumbre en 4 litros de agua.

—Fisuras en la loza.                                                                                                   

Para evitar que los líquidos se infiltren y penetren en platos, tazas y demás cacharros, precipitando su rotura definitiva. Llenar un recipiente con leche y 2 ó 3 cabezas de ajo machacadas. Sumergir en esta leche el cacharro resquebrajado. Poner al fuego y dejar secar.

—Preparación de la madera.                                                                                        

Después de cortado el tronco, quitar la corteza y aserrarlo en tablones.

Sumergir la madera cortada, durante 10 días en agua con cal. Dejar secar al aire libre, a la sombra.

Una vez seca esta madera es inalterable y no sufre ningún tipo de modificación con los cambios atmosféricos.

—Para reparar roturas de porcelana, cristal, mármol, etc.                                             

Para reparar las roturas de cualquier objeto de estos materiales, preparar la cantidad que se va a utilizar, pues seca rápidamente al contacto con el aire. Amasar con una espátula, una pequeña cantidad de blanco de España con unas gotas de silicato de potasa.

—Para impedir que durante el invierno se congele el agua.                                           

Se mezcla con líquidos anticongelantes: petróleo, hasta formar sobre el agua una capa de 1 a 2 cm., o bien alcohol desnaturalizado en la proporción del 10 al 20 %, o la misma cantidad de glicerina del comercio. Sirve igualmente una dosis de 10 a 15 Kg. de sal común por 100 litros de agua; pero corroe ligeramente los aparatos.

—Congelación del agua en los radiadores.                                                                    

Para prevenir la congelación, frecuente en invierno, del agua de los radiadores, se acostumbra mezclarla con 15% de glicerina y 15% de alcohol, solución que no se congela a menos de 20 grados bajo cero, pero que tiene el inconveniente de su elevado precio. Más económica es la adición de cloruro de calcio cristalizado, en la proporción de 100 gramos por litro de agua. Esta solución no ataca al metal.

—Preservación de los metales con barnices.                                                                 

a) 15 partes de benzol y 1 parte de cera de abeja.

b) 20 partes de agua, 3 partes de cera japonesa y 1 parte de jabón común.

c) 2 partes de esencia de trementina caliente y 1 parte de cera de abejas.

d) 500 Cl. de alcohol y 100 gramos de goma laca blanqueada.

e) 200 Cl. de alcohol, 125 gramos de Sandáraca, 35 gramos de trementina de Venecia y 20 gramos de alcanfor.

Con cualquiera de estos barnices se preservan los objetos de metal de las oxidaciones u otros deterioros por agentes externos.

—Agentes conservadores para colas, gomas o caseínas.                                                

Para preservar de las fermentaciones y mohos los preparados en los que intervienen colas animales, gomas o caseínas. Añadir 0,5 por ciento de cloruro de cinc. Para evitar el moho de los textiles, 2 por ciento de silicofluoruro de magnesio.

En la madera, 2 por ciento de formalina o 1 por ciento de fluoruro de sodio.

—Para evitar que destiñan los zapatos de ante negro.                                                  

Limpiar suavemente con un paño humedecido en alcohol.

—Zapatos húmedos.                                                                                                            

Para secar el calzado húmedo o mojado hay que rellenar el interior de éste con guata o con papel. Luego frotar con un paño y dejar hasta que el relleno haya absorbido todo resto de humedad. En ningún caso los secaremos cerca del fuego.

—Conservación de las esencias.

Para prevenir las alteraciones, y especialmente la resinificación, mezclar la esencia, apenas salida del comercio, con alcohol purísimo en la proporción del 10 al 29%, y guardarla en recipientes de vidrio coloreado y bien tapados.

—Cómo suavizar el caucho.                                                                                        
Cuando un objeto se ha hecho duro superficialmente, se le sumerge en una solución débil, hirviente, de sosa, y se deja, después, durante cuarenta y ocho horas, en un baño de agua mezclada con la vigésima parte de su volumen de amoníaco.

—Escarcha en los vidrios de las ventanas.                                                                  
Para evitar la formación de escarcha en los vidrios de las ventanas, se aplica en su superficie con un pincel, una mezcla de 50 gr. de glicerina con un litro de alcohol.

—Cuando las joyas de coral pierden su brillo y color.                                                  
Cuando las joyas de coral están en contacto con la piel, no tardan en perder su brillo, y a veces también el color, por la acción de la acidez del sudor. Este inconveniente se remedia sumergiéndolas en aceite de haya adicionado de su peso de esencia de trementina.
—Para preservar del moho los objetos de cuero.                                                          
Basta frotarlos de cuando en cuando con esencia de trementina.

—Tejidos impermeables endurecidos.                                                                         
Ayuda a reblandecerlos una inmersión en agua caliente o someterlos algún tiempo, en ambiente cálido, a vapores amoniacales.
—Si se trata de tejidos engomados.                                                                            
Se puede recurrir a lavar con una esponja y bencina corriente la parte revestida de goma y aplicar a continuación una capa de glicerina. Se deja húmedo el envés durante algún tiempo y luego se enjuaga con un paño de algodón.