Fórmulas y recetas, antiguas y modernas, para (casi) todo.

Reconocer y descubrir.

 

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—Reconocimiento del acero.                                                                                       

Para distinguir rápidamente y con facilidad los objetos de acero de los de hierro, se toca la superficie del metal con una gota de ácido sulfúrico diluido. Si ésta produce una mancha negra, se puede asegurar que el metal es acero, porque aquella mancha descubre la presencia del carbón insoluble en los ácidos que el acero contiene; en el caso en que sea todo hierro, se produce una mancha de un color verdoso, que desaparece lavándola con agua.

—Ensayo del alcohol.                                                                                                 

El alcohol que se emplea para los licores, perfumería, conservación de frutas, etc., debe ser alcohol etílico puro, pudiéndose comprobar esta pureza con sólo verter en un plato un poco de la muestra en cuestión y arrimarle una cerilla encendida; si es puro, deberá arder con una hermosa llama azul, sin dejar señal ninguna sobre el plato y sin ennegrecer otro plato colocado encima de la llama.

Un alcohol de buena procedencia, mezclado con agua destilada, deberá dar en pocos minutos un líquido límpido y transparente: empapando con él algunas tiras de papel de filtro y dejándolas evaporar puede reconocerse si se trata de alcohol de vino puro o de cereales, puesto que con este último se desarrollará un olor desagradable, mientras que con el alcohol vínico será agradable.

Según esto, el olor constituye un dato bastante seguro para reconocer la pureza y procedencia de un alcohol; vertiendo algunas gotas de la muestra en examen sobre la palma de la mano, y restregándolas después con energía, podrá ponerse en evidencia el olor fuerte y persistente, propio del fuselol, el cual constituye la característica de los alcoholes obtenidos de cereales, que tan nocivos resultan para la salud.

Este olor se pone todavía más en evidencia mezclando

1 parte de alcohol con 3 partes de agua y sacudiendo la mezcla.

—Para reconocer si un alcohol está diluido con agua.                                                   

Puede emplearse el método que sigue:

Se toma un poco del alcohol, se vierte en una cucharilla, se le añaden algunos granos de pólvora y se le prende fuego con un fósforo, Si el alcohol es puro, el líquido arde por completo e inflama la pólvora; si el alcohol ha sido diluido con agua, la pólvora queda embebida con ella y no se inflama.

—Ensayo para determinar si un maquillaje contiene mercurio.                                      

Se venden en el comercio maquillajes nocivos, por las sustancias venenosas o, por lo menos, irritantes que contienen. El cloruro de mercurio, por ejemplo, es usado, porque produce excelentes efectos estéticos, pero es venenosísimo y se puede demostrar su presencia en un maquillaje tomando un poco de éste y vertiendo sobre él amoníaco: si la muestra adquiere un color negro, contiene gran cantidad de cloruro de mercurio; si se vuelve de un color pardo solamente, contiene poco, pero tampoco convendrá usarlo.

—Ensayo para distinguir diferentes clases de aceites.                                                  
En un vaso con un poco de aceite verter un poco de agua oxigenada y agitar; la coloración obtenida suministra las siguientes indicaciones:
Aceite puro de oliva, verde; de cacahuete, gris amarillento; de sésamo, rojo vivo; de semillas, rosa claro.

—Ensayo para detectar sustancias extrañas en el almidón.                                           
El almidón se falsifica con frecuencia añadiéndole arcilla blanca. Se puede reconocer la presencia de tal sustancia en el almidón haciendo arder una pequeña cantidad. El almidón puro deja muy poca ceniza, el 1% aproximadamente; si se obtienen cenizas más abundantes, se puede estar cierto de que el almidón contiene sustancias minerales extrañas.

—Potabilidad del agua.                                                                                               
En cuanto a las materias orgánicas, cuya presencia es tan temible en las aguas potables, puede comprobarse su existencia añadiendo al agua un poco de solución muy diluida de permanganato de potasio (sal de un hermoso color violado), con una gota de ácido sulfúrico (en un tubo de ensayo).
Se calienta la mezcla; si la coloración del permanganato desaparece, es debido con seguridad a la presencia en el agua de materias orgánicas y, por tanto, debe ser aquélla desechada para el consumo.

—Ensayo para reconocer un buen jabón (1).                                                                 
Se reconoce el buen jabón por su saponificación perfecta, de la cual se tiene la prueba disolviéndolo en agua destilada; si quedan muchas sustancias sin disolver, el jabón es de mala calidad, si da una solución homogénea y untuosa, es bueno. Por lo general, el jabón que no se deforma mucho, que no despide mal olor al envejecer y que, sobre todo, se presenta como una pasta firme y untuosa al tacto, es bueno.
—Ensayo para reconocer un buen jabón (2).                                                                 
Se deposita, húmedo todavía, sobre una placa de vidrio. Si es puro, examinando el cristal a las doce horas, se encontrará que ha dejado una materia grasa clara, gelatinosa y sin olor. Si es de mala calidad, dicha capa, será viscosa y turbia y con frecuencia exhalará olor pútrido.
—Ensayo para reconocer un buen jabón (3).                                                                
Como la mayor parte de las sustancias que se añaden al jabón para aumentar su peso (sílice, talco, alúmina, cal, arcilla, etc.), son insolubles en el alcohol, resulta que por medio de este líquido se puede reconocer si un jabón lleva carga, esto es, si ha sido falsificado con materias minerales inertes. Se raspa un poco del jabón sospechoso y se introduce en un matraz (globo de vidrio) o tubo de ensayo, añadiendo luego alcohol hasta cubrirlo y calentando la mezcla en un baño de agua caliente, se agita y se filtra la solución, con lo cual las materias que constituyen la carga quedan sobre el papel, pudiéndose averiguar entonces su naturaleza y cantidad.

—Como reconocer la presencia de plomo en el estaño.                                                 
Raramente se encuentran estañados hechos con estaño puro. Para reconocer si se le ha mezclado plomo, se le echa encima un poco de vinagre y se deja veinticuatro horas; luego se le echa un poco de una solución de yoduro de potasio. Si aparece una mancha amarillenta, es señal de que contiene plomo.