Fórmulas y recetas, antiguas y modernas, para (casi) todo.
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Vino

 


 

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—Clarificación del vino.                                                                                           

Se hace límpido el vino procurando la precipitación de los elementos sólidos que tiene en suspensión mediante la inmersión de su compuesto insoluble de tanino con una materia albuminoidea (clara de huevo, sangre) o gelatinosa (cola de pescado).La clarificación precede al trasiego, y el vino así tratado resulta perfectamente límpido.
En casa, puede procederse a la clarificación del vino del siguiente modo: Se toman dos o tres claras de huevo por hectolitro y se baten en hielo con 100 gr. de sal por clara; se vierte la mezcla en el vino y se agita con un palo para distribuirla uniformemente; luego se deja reposar de ocho a diez días antes de trasegar.

—Vino agriado.                                                                                                       

Se produce este inconveniente principalmente en el verano; el vino se pone turbio, oscuro, espumoso; pero cuando desciende la espuma es que ha desaparecido el poco gas carbónico que la forma, el vino es insípido, malo. Para remediarlo, puede añadirse alcohol, hasta hacerlo llegar a 10 grados, y 10 a 12 gr. de ácido cítrico. Luego clarificar y trasegarlo a cubas azufradas.

—Ahilamiento.                                                                                                        

Esta enfermedad es peculiar de los vinos blancos, que se hacen oleaginosos. Para remediarlo se echan para cada hectolitro de vino de 15 a 20 gr. de tanino disuelto en un vaso de alcohol fino. Transcurridos ocho días, se clarifica y trasiega.

—Amargo.                                                                                                               

El mismo remedio que para el vino ahilado.

—Enturbiamiento y alteración del color.                                                                   

Se echan en el tonel, para cada hectolitro, de 6 a 8 gr. de bisulfito de potasa disuelto en un poco de agua fría. Se remueve con un palo. Cuídese no sobrepasar la dosis, por que el bisulfito de potasa, desprendiendo gas sulfuroso, que es un enérgico decolorante, decolora el vino. Puede suceder que, terminada la acción del bisulfito, vuelva a enturbiarse el vino. Cabe repetir la operación. Son indispensables la clarificación y el trasiego.

—Sabores accidentales del vino.                                                                             

Le son comunicados por la uva podrida, por el enmohecimiento, por la madera de las cubas, por una mala fermentación, etc. Se disuelve harina de mostaza en agua hirviendo, se deja en contacto media hora y se decanta el exceso de agua. Se mezclan 15 a 20 gr. de la papilla restante (por hectolitro) con un poco de vino; se vierte la mezcla en el tonel, se agita luego y se sacude el líquido varias veces al día para que se distribuya bien. Después se clarifica y trasiega.